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EL CONDE INCORRUPTO DEL CONVENTO DE CORPUS CHRISTI

20151031193840-retrato-v-conde.jpegEn estos días de culto a los difuntos, podemos recordar una tumba situada en un lugar privilegiado de El Viso, en concreto la que podemos contemplar en la Capilla Conventual del Convento de Corpus Christi. Allí reposan los restos de Gaspar Juan Arias de Saavedra, V Conde del Castellar y Alfaqueque Mayor de Castilla, cuyo retrato podemos contemplar en el cuadro de figura de medio cuerpo de caballero joven, barbado, en armadura, de tres cuartos a la izquierda, con cruz de Santiago en el peto y leyenda AVE MARÍA ante el rostro.

Gaspar Juan Arias de Saavedra nació el 9 de junio de 1593 y murió el 22 de julio de 1622, a la temprana edad de 29 años. Su vida fue corta, aunque intensa. A los 15 meses ya era conde, debido a la temprana muerte de su padre, Fernando Arias, héroe de Lepanto. Su madre, doña Beatriz Ramírez de Mendoza dirigió la familia durante la minoría de edad de su hijo, siendo la artífice de la reforma de la Orden de la Merced y la fundación de un convento en el corazón de Los Alcores. Se casó a los 14 años con su prima Francisca de Ulloa Sarmiento, III Condesa de Villalonso, y tuvo tres hijos: Fernando Miguel Arias de Saavedra (señor de El Viso y Conde del Castellar), José Ramírez de Saavedra (marqués de Rivas) y Beatriz Arias de Saavedra (dama de la reina)

El Conde murió en Sevilla y su cuerpo fue trasladado a una bóveda existente bajo las gradas del Prebisterio del Altar Mayor del citado convento, para, ser depositado finalmente el 8 de mayo de 1624 a su morada actual, un hucillo de jaspe rojo y negro. Según el cronista de la Orden de la Merced, Fray Pedro de San Cecilio, "fue hallado entero , organizado y sin muestras de corrupción, no obstante no haber sido embalsamado y haber permanecido dos años cubierto de agua..." El hecho insólito hizo extender por los alrededores su fama de conde santo.

Muchos años después, en 1930, un 30 de diciembre, varios ilustres visueños tuvieron la ocurrencia de comprobar si se mantenía la incorruptibilidad del conde. Encontraron "un precioso féretro de madera sin pintar"y los restos del V Conde de Castellar, cubierto por "una capa de finísima seda, al presente de color castaño, en la que destaca por su vivo color rojo la encomienda de Santiago..." y "vestido de un rico traje de seda azul bien conservado..."

En definitiva, el cuerpo no soportó la corrupción natural, pero su recuerdo, al igual que el de nuestros difuntos, será eterno.


Marco Antonio Campillo de los Santos

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