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EL PÓSITO DE EL VISO DEL ALCOR

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1.-INTRODUCCIÓN

 

El Pósito es un establecimiento o almacén de cereales que tenía como objetivo proporcionar trigo barato al pueblo en años de carestía. Es a  finales del XV y comienzos del XVI cuando podemos documentar la aparición en Andalucía de estos establecimientos, es el caso de los de Jerez (1470) y Écija (1505) o el de  Marchena  en 1527.También podemos mencionar el caso del Pósito de Sanlúcar de Barrameda y Utrera (1531 y 1534 respectivamente).

Los Pósitos  actuaban como entes que, de alguna manera, regulaban los precios, sirviendo además como almacén o reserva  de granos en épocas adversas. Por otra parte podemos advertir en la creación de los Pósitos una función de carácter crediticio, dado que prestaban semillas a los agricultores en época de siembra; este préstamo se satisfacía, en época de la recolección, con  creces o intereses que  era de un 4,16%, queriendo evitar con ello que la labranza cayese bajo los prestamistas y usureros.

A  lo largo del XVIII los Borbones llevarán a cabo una serie de reformas encaminadas a evitar los abusos y la mala gestión que de los Pósitos, sobre todo los de carácter municipal, se hacía  dado que estos establecimientos fueron utilizados por las oligarquías locales. En la Real  Provisión dada por  Felipe V en Madrid  el 19 de octubre de 1735 se regula el repartimiento de los granos de los Pósitos con la condición de que no sean deudores.

Con la llegada del siglo XIX los Pósitos se sumieron en la ruina, entre otras cosas debido a las sacas que llevaron a cabo los franceses y los no franceses, amparados por el caos del  momento. Esto provocará que  en 1838 se perdonasen y declarasen extinguidos todas las deudas  contraídas por estas instituciones con anterioridad a 1814, hecho que sin duda alguna vino a dar un respiro a los maltrechos establecimientos que tuvieron que hacer frente en 1836 a un anticipo de seis millones de reales para los gastos de guerra, dineros que nunca se les reintegró. Este hecho va a provocar la fundación de los denominados Bancos de Labradores, para lo que se enajenaron las fincas pertenecientes a los Pósitos; a este respecto hemos de decir que en septiembre de 1842 ya estaban creados, entre otros, los de Dos Hermanas y el Viso.

 

2.-EL PÓSITO DE EL VISO DEL ALCOR

 

Las primeras referencias que tenemos del Pósito de El Viso datan de julio de 1616, fecha en la que el Cabildo decidió, dada su antigüedad, construir un nuevo edificio que diera cabida a las Casas Consistoriales, Pósito y  Cárcel. La decisión del Cabildo fue confirmada por el Señor del lugar que dio los permisos oportunos el primero de agosto del mismo año. Solventado el problema, el Cabildo acordó comprar una casa  junto al recién construido, en parte, convento de mercedarios del Corpus Christi. Nos consta que dicha compra no llegó a realizarse pues los frailes habían pensado añadir las casas aledañas al convento a un pequeño huerto, anejo al mismo, que en estos momentos se estaba formando junto al recinto conventual. Teniendo en  cuenta que los frailes gozaban de la protección del Señor y que las finanzas del Cabildo no eran las más adecuadas, el Cabildo no tuvo más remedio que desistir y construir o rehabilitar el viejo Ayuntamiento en la plaza pública. Tenemos constancia, en el último cuarto del siglo XVII, de la existencia de dos Pósitos. Como es muy escueta la documentación sobre el hecho, no podemos emitir juicio en referencia a si se trataba de un hecho excepcional, motivado, entre otras cosas, por un excedente de granos, o por, el contrario, realmente estamos hablando de la existencia de dos establecimientos. En la segunda mitad del XVIII (1757) se construyó un nuevo edificio en la entrada de la calle Real, junto a lo que hoy es  plaza del Ayuntamiento, entonces plaza de Abajo. El nuevo Pósito “se fabricó en el año 1757 de cabida 4.000 fanegas de trigo en una sola cuadra con separación para la asistencia de los interventores”. Esta fecha viene a coincidir con la del contrato firmado el 3 de junio de 1757 por el maestro albañil, natural de El Viso y vecino de Sevilla, José Trigo  y en el que se exponen las condiciones de la construcción del nuevo edificio,que se construyó sobre un solar de 123 metros cuadrados aproximadamente. Para llevar a cabo esta obra era necesario derribar algunas tapias y el testero de las Casas Capitulares “para la buena unión de la obra”. Los cimientos del edificio tenían una profundidad de dos varas, siendo los mismos de piedra y hormigón pisado a tres manos de pizón. Una vez terminada la cimentación se levantaría un banco sobre el perímetro del edificio en el que se dejaron huecos para la ventilación y comunicación de los empalomados.

Una vez completado el banco que tenía la función de impedir la entrada de humedades en el edificio se construyeron las paredes a base de paramentos de ladrillo visto entre los que se insertaba encajonados de piedra separados entre sí por hiladas de ladrillo.

El interior del edificio se estructuró a base de dos líneas en la que se construyeron tres pilares sobre los que cabalgaban arcos de medio punto que servirían para sostener la techumbre, toda de madera de Flandes que se cubriría con teja.

Por lo que respecta a los huecos se construyeron cuatro ventanas con sus pertinentes rejas, rejillas y puertas. Las puertas de la calle debían de tener dos varas de ancho y tres de alto. Por último, una vez igualado el terreno se harían los empalomados que  debían de tener un pie de altura. Sobre el empalomado se colocaría la solería, de ladrillo raspado, dejando dos escalones en la puerta de la calle, de ladrillo de rosca. El precio de la obra  se estipuló en 20.000 reales y el tiempo estipulado para su construcción el de cinco meses.

Las condiciones de pago estipuladas entre el maestro albañil y el Concejo de la villa, que es la entidad que se compromete a satisfacer el pago, quedaron establecidas de la siguiente manera:

  • 6.000 reales, al comienzo de la obra.
  • 6.000 reales, cuando la obra estuviese en su fase intermedia.
  • 5.000 reales, al enmaderar.
  • 3.000 reales, al finalizar la obra.

Años después, en 1774, dado que el establecimiento quedaba pequeño, se llevó a cabo  una ampliación del mismo, quedando el coste de la obra estipulada en 18. 225 reales.

Este nuevo Pósito podemos encuadrarlo en la arquitectura academicista propia de este período, caracterizándose por ser un edificio de “sobrias líneas”.

En 1810 los franceses lo asaltaron e incendiaron parte de su archivo, o más bien por aquellos a los que no le interesaba la pervivencia de tales libros y aprovecharon la coyuntura para hacer desaparecer la documentación y, de paso, las deudas. En septiembre de 1842 el Pósito se convirtió en Banco de Labradores. En este período en los almacenes se dejó de guardar el grano, permitiéndose el almacenamiento en graneros privados. Ante esta situación, y para obtener beneficios la junta directiva del referido Banco, decide  alquilar por dos años “el local que sirvió de paneras al pósito de esta villa, situado en la calle Real número tres...dicho local pertenece al Banco, como  propiedad que fue del citado pósito  [...]Que teniendo en cuenta que el ya referido local se edificó para meter y conservar los granos, la construcción de él es más a propósito para este objeto y por tanto la junta al arrendarlo lo destinó con ese fin”. El patrimonio  del Banco de Labradores era en 1865:

-         Casa panera o Pósito.

-         Una estacada de olivar en el pago de la Asomadilla y otra en el de Cantosales.

-         El huerto de la Muela.

-         Una casa en la calle Bajada a la Vega, antes Cantarranas (actual calle Tren). Casa que, con posterioridad, se añadiría al que ahora denominamos como Ayuntamiento en 1939.

 

 

                                                                     José Ángel Campillo de los Santos

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